Perspectivas económicas LATAM - Septiembre 2026

Septiembre 2026
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Escenario global e implicancias para América Latina

El panorama global continúa caracterizándose por una actividad económica resiliente, aunque la atención de los inversionistas se ha desplazado cada vez más hacia las implicancias de mantener tasas de interés elevadas por más tiempo y del aumento de los rendimientos de los bonos de largo plazo. La incertidumbre geopolítica, las persistentes presiones inflacionarias, las elevadas necesidades de financiamiento soberano y la fuerte demanda de capital asociada a la inversión vinculada con la inteligencia artificial se han convertido en las principales fuerzas que configuran las perspectivas económicas y los mercados financieros.

En Estados Unidos, la actividad económica se mantiene resiliente, respaldada por un consumo saludable de los hogares, un mercado laboral sólido y la continuidad de la inversión vinculada con la inteligencia artificial. Se espera que el crecimiento del PIB se sitúe en torno a 2,2% en 2026, mientras que para 2027 se proyecta una moderación hacia su tasa potencial, reflejo del impacto gradual de las mayores tasas de interés sobre el consumo y la inversión, más que de un deterioro de los fundamentos económicos. 

Al mismo tiempo, la inflación permanece por encima de la meta debido a las presiones relacionadas con la energía y a la fuerte inversión en infraestructura vinculada con la inteligencia artificial. En respuesta, la Fed elevó su tasa de política monetaria en 25 puntos base en septiembre y revisó sus proyecciones para reflejar un entorno económico más sólido y una inflación más persistente. Las comunicaciones recientes sugieren que las autoridades consideran que la economía puede absorber una orientación de política algo más restrictiva. Si bien la Fed reconoce que la política monetaria no puede contrarrestar directamente los shocks de oferta, mantiene su foco en evitar que el alza de los precios de las materias primas y las presiones geopolíticas generen efectos inflacionarios más amplios y persistentes. Hacia adelante, la trayectoria de la política monetaria seguirá dependiendo en gran medida de la evolución de la inflación, y las autoridades enfatizan la importancia de un avance sostenido hacia la estabilidad de precios, más que de datos aislados.

En Europa, el crecimiento económico ha demostrado ser más resiliente de lo esperado pese al shock energético, aunque la inflación sigue elevada y sensible a la evolución de los mercados de energía. Si bien la economía continúa expandiéndose, una prolongación del conflicto en Medio Oriente podría afectar tanto el crecimiento como la confianza de los consumidores, a través de mayores costos energéticos y condiciones financieras más restrictivas. El BCE elevó las tasas de política monetaria en septiembre y mantuvo una postura cautelosa, mientras que las próximas elecciones en varios países clave añadirían una capa adicional de incertidumbre a las perspectivas de la región.

En Asia, la actividad económica se mantiene ampliamente resiliente. China continúa beneficiándose de fuentes de suministro energético relativamente diversificadas y de exportaciones resilientes. Por su parte, en Japón, el BoJ continuó su proceso de normalización monetaria al elevar su tasa de política monetaria a 1,25%, reflejando el aumento gradual de las presiones inflacionarias y salariales, junto con una demanda sólida.

Para América Latina, las expectativas de crecimiento para 2026 y 2027 se mantienen, en términos generales, estables. La economía de Brasil muestra señales de moderación gradual, aunque la actividad permanece por encima de su tendencia, y las expectativas de crecimiento para 2027 continúan presentando un moderado sesgo a la baja, ante la prevista disminución del apoyo fiscal. En Chile y México, se espera que la actividad económica se acelere con fuerza durante el próximo año. 

Sin embargo, un entorno global de tasas de interés más altas y los elevados precios del petróleo están presionando las expectativas de inflación y el desempeño de las monedas regionales, complicando las funciones de reacción de los bancos centrales y propiciando un enfoque más cauteloso en los próximos meses. Además, la región enfrenta otros riesgos relevantes, entre ellos la incertidumbre en torno a la demanda interna de China, la incertidumbre comercial y geopolítica, el impacto del fenómeno de El Niño sobre la actividad económica y los precios de los alimentos, y las próximas elecciones en Brasil, donde las encuestas anticipan un resultado estrecho.

Brasil

Actividad económica e inflación

En el frente económico, los datos publicados a lo largo del mes reforzaron la visión de una desaceleración gradual de la actividad. El PIB del segundo trimestre creció 0,5%, ligeramente por encima de lo esperado, pero por debajo del ritmo de 1,1% registrado en el trimestre anterior. Más importante que la cifra general fue la composición del crecimiento. Los segmentos más sensibles a la demanda interna, en particular el consumo de los hogares, se ubicaron por debajo de las expectativas y reforzaron la evaluación de que los efectos restrictivos de la política monetaria son cada vez más evidentes.

En la misma línea, las condiciones crediticias continúan mostrando señales de deterioro, lo que contribuye a un endurecimiento de las condiciones financieras tanto para los hogares como para las empresas. En conjunto, estos factores respaldan la visión de que la política monetaria sigue siendo significativamente restrictiva y debería continuar ejerciendo efectos rezagados sobre la actividad durante los próximos trimestres. En este contexto, si bien las proyecciones de crecimiento para 2026 se mantienen relativamente cerca de 2%, la discusión se desplaza gradualmente hacia 2027. Con una perspectiva de más largo plazo, aumenta la preocupación por una desaceleración más pronunciada, especialmente ante los efectos acumulados de las altas tasas de interés, el debilitamiento de las condiciones crediticias y la posibilidad de una reversión del apoyo fiscal.

Las perspectivas de inflación de corto plazo siguen siendo mixtas. Por una parte, los precios de los alimentos podrían enfrentar presiones adicionales derivadas de factores estacionales y de los efectos de El Niño hacia fines de este año y comienzos del próximo. Por otra, el tipo de cambio favorable continúa respaldando una evolución más benigna de los precios de los bienes transables. En un contexto marcado por estas fuerzas contrapuestas, las expectativas de inflación para 2026 se han mantenido relativamente estables, apenas por debajo de 5%.

Política monetaria

En este contexto, los argumentos a favor de continuar con la flexibilización monetaria han cobrado mayor fuerza. En la reunión de septiembre se confirmó un nuevo recorte de la tasa Selic, mientras que la probabilidad de una reducción adicional en noviembre continúa aumentando a medida que los nuevos datos refuerzan la pérdida de dinamismo de la actividad económica. Al mismo tiempo, las perspectivas para las tasas de interés dependen cada vez más de la evolución fiscal. Si bien el entorno económico de corto plazo respalda una mayor flexibilización, la magnitud y duración del ciclo seguirán estrechamente ligadas a la percepción sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en los próximos años.

Cuentas fiscales y escenario político

Es en este punto donde las perspectivas electorales adquieren una relevancia creciente. Las últimas encuestas anticipan una carrera presidencial altamente competitiva. Tras un período en que el presidente Lula amplió su ventaja en la intención de voto, respaldado por la implementación de medidas de estímulo y una mejora transitoria de sus índices de aprobación, la distancia entre los principales candidatos se ha reducido recientemente.

Parte de este cambio parece reflejar las repercusiones de acontecimientos que han cobrado relevancia en los últimos meses, incluidas las investigaciones relacionadas con el INSS y las tensiones institucionales en torno al Poder Judicial. En algunas encuestas, la diferencia entre los principales candidatos se ha vuelto extremadamente estrecha, mientras que otras ya muestran a la oposición con una ventaja numérica dentro del margen de error. Pese a estos acontecimientos recientes, las perspectivas siguen siendo altamente inciertas. Los elevados niveles de rechazo entre los principales candidatos continúan impidiendo que surja un claro favorito. En consecuencia, seguimos esperando una elección altamente competitiva, acompañada de un grado significativo de incertidumbre.

Chile

Actividad económica

El IMACEC de julio registró una contracción de 1,5% interanual (-1,7% mensual, desestacionalizado), en línea con el deterioro anticipado por los indicadores sectoriales del mes, pero por debajo de la expectativa de consenso del mercado, que apuntaba a un aumento de 0,7% interanual. Como resultado, la serie desestacionalizada disminuyó 2,1% interanual, mientras que el IMACEC no minero cayó 0,3% interanual.

El desglose muestra que la caída estuvo impulsada por una fuerte contracción de la minería, afectada por menores leyes del mineral, mantenimientos operacionales y condiciones climáticas adversas. Estos factores meteorológicos también incidieron negativamente en la industria manufacturera, debido a una menor refinación de combustibles y producción química, así como en los servicios, principalmente porque los servicios personales se vieron afectados por el cierre de establecimientos educacionales. En contraste, la categoría resto de bienes creció 3,4% interanual, respaldada por una mayor generación hidroeléctrica gracias a una mayor disponibilidad de agua, mientras que el comercio registró una moderada expansión de 0,7% interanual. En general, la actividad económica volvió a terreno contractivo tras el repunte transitorio observado en junio (+2,4% interanual), lo que pone de relieve una economía aún afectada por shocks de oferta recurrentes. 

Hacia adelante, si bien una mayor generación hidroeléctrica debería respaldar una recuperación gradual, las condiciones climáticas adversas plantean riesgos a la baja para las perspectivas de crecimiento del PIB de este año.

Inflación 

La inflación de agosto se ubicó en 0,6% mensual, por encima del consenso de mercado de 0,3%. Con ello, la inflación acumuló 3,6% en lo que va del año y 4,1% en los últimos doce meses, interrumpiendo parcialmente la tendencia de moderación observada en los meses anteriores.

Las principales presiones al alza provinieron de alimentos y transporte. En transporte, destacó el fuerte aumento de las tarifas aéreas internacionales, mientras que en alimentos se registraron incrementos significativos en los precios de la carne de vacuno y las papas. Estas alzas estuvieron asociadas a una menor disponibilidad de ciertos productos debido a condiciones climáticas adversas y, en el caso de la carne de vacuno, a una mayor demanda estacional antes de las celebraciones de Fiestas Patrias.

Sin embargo, la inflación subyacente entregó una señal más alentadora. El IPC sin volátiles aumentó solo 0,1% mensual, lo que sugiere que gran parte de la sorpresa al alza se concentró en componentes específicos y de carácter más transitorio, en lugar de reflejar una aceleración generalizada de las presiones inflacionarias.

En general, el registro de inflación de agosto fue menos favorable que los observados en los últimos meses y podría reforzar una postura más cautelosa del Banco Central en sus próximas decisiones de política monetaria. No obstante, la moderación de las medidas de inflación subyacente sugiere que el proceso de desinflación se mantiene en curso, aunque probablemente a un ritmo más gradual de lo previsto. En este contexto, esperamos que el Banco Central mantenga la tasa de política monetaria sin cambios durante el resto de este año, y que el ciclo de recortes se postergue probablemente hasta comienzos del próximo, mientras las autoridades buscan mayor certeza de que la inflación converge de manera sostenible hacia la meta.

Informe de Política Monetaria

El Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre presentó una evaluación más débil de la economía chilena, al reconocer que la desaceleración ya no responde únicamente a factores de oferta, sino también a una demanda interna más débil. El Banco Central redujo significativamente su proyección de crecimiento para 2026, reflejando un menor consumo, una inversión más débil y un deterioro más evidente del mercado laboral.

Un aspecto especialmente relevante es el énfasis en el empleo. El Banco Central señala que la debilidad del mercado laboral responde tanto a factores cíclicos como estructurales, entre ellos los mayores costos laborales y los procesos de automatización en curso. Esto sugiere una recuperación más lenta del empleo y del consumo de los hogares durante los próximos trimestres.
Pese a las perspectivas de menor crecimiento, el mensaje de política monetaria sigue siendo cauteloso. La inflación continúa mostrando persistencia debido a los mayores costos, al impacto de los precios de los combustibles y a un entorno externo aún restrictivo, con tasas de interés elevadas en las economías desarrolladas y una Reserva Federal que probablemente mantendrá una postura restrictiva por más tiempo.

Si bien las perspectivas de mediano plazo contemplan una mayor inversión tras la aprobación de la Ley de Reconstrucción, el Banco Central espera que sus principales efectos se concentren en 2027 y 2028. De hecho, se estima que el programa añadirá alrededor de 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual en cada uno de esos años, por lo que su capacidad para compensar la debilidad prevista para 2026 sería limitada.

En síntesis, el IPoM muestra que los riesgos para el crecimiento han aumentado significativamente, pero la convergencia de la inflación sigue siendo el principal factor que condiciona las decisiones del Banco Central, respaldando un escenario de recortes graduales de tasas y dependientes de los datos.

México

Actividad económica

La actividad económica repuntó en el segundo trimestre de 2026, con una expansión del PIB de 1,5% trimestral y 2,1% interanual, revirtiendo por completo la contracción observada a comienzos del año y confirmando que la debilidad del primer trimestre de 2026 no derivó en una desaceleración persistente. Si bien la recuperación reflejó inicialmente la resiliencia del comercio, una mayor demanda externa y una recuperación parcial de la industria y la construcción, los indicadores más recientes sugieren que el crecimiento continuó mejorando gradualmente al inicio del tercer trimestre de 2026. Las exportaciones manufactureras siguen brindando apoyo, la actividad de la construcción ha cobrado impulso y el aumento de las importaciones de bienes de capital apunta a una mejora moderada del ciclo de inversión. Al mismo tiempo, la debilidad de la demanda privada y la persistente incertidumbre externa continúan limitando una expansión más sólida. 

Mantenemos nuestra proyección de crecimiento de 1,3% para 2026, aunque es probable que la actividad siga mostrando un desempeño desigual en los próximos trimestres, ya que la incertidumbre arancelaria, el proceso de revisión del T-MEC y una inversión privada aún cautelosa continúan limitando el ritmo de expansión.

Inflación y política monetaria

La dinámica inflacionaria sigue siendo ampliamente favorable. Los datos recientes volvieron a sorprender a la baja, reforzando la narrativa desinflacionaria y acercando la inflación general a la meta del banco central. Si bien los componentes no subyacentes favorables continúan explicando parte de la mejora, la dinámica inflacionaria subyacente también ha mostrado señales de moderación. La inflación subyacente de servicios se mantiene por encima de los niveles prepandemia, pero se ha moderado gradualmente en el margen, mientras que la apreciación del peso continúa ejerciendo presión a la baja sobre los precios de los bienes transables. En general, los riesgos inflacionarios parecen más equilibrados que en meses anteriores.

En este contexto, Banxico mantuvo sin cambios la tasa de política monetaria en 6,50%. Aunque los registros de inflación más moderados y la debilidad de la demanda interna podrían respaldar una flexibilización adicional, es probable que las autoridades mantengan la cautela ante una inflación de servicios todavía elevada y una postura más restrictiva de la Fed. En consecuencia, nuestro escenario base sigue contemplando una pausa prolongada, con la tasa de política monetaria sin cambios hasta fines de 2026.

Política fiscal y escenario político

México y Estados Unidos continúan avanzando en las negociaciones relacionadas con el T-MEC bajo un marco ampliamente pragmático, con ambas partes buscando acuerdos incrementales antes de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Las conversaciones siguen centradas en el alivio arancelario para sectores manufactureros estratégicos, entre ellos acero, aluminio, automóviles y autopartes. Si bien los avances han contribuido a reducir la incertidumbre y preservar el acceso preferencial al mercado para la mayoría de las exportaciones mexicanas, las negociaciones continúan y el resultado final aún no está asegurado.

En el frente fiscal, la atención se desplaza cada vez más hacia la dinámica de la deuda de mediano plazo. El Presupuesto 2027 presentado recientemente mantiene la senda de consolidación fiscal, aunque a un ritmo más lento de lo previsto, como reflejo de mayores compromisos de gasto y de una mejora más gradual de los balances fiscales. Además, las proyecciones oficiales reconocen ahora una trayectoria de deuda algo más elevada que la supuesta anteriormente. Si bien esta revisión alinea en términos generales las proyecciones del gobierno con las expectativas del mercado, la estabilización de la deuda sigue siendo desafiante ante los elevados costos de intereses, las necesidades de gasto en infraestructura y las persistentes presiones relacionadas con Pemex. En este contexto, es probable que la sostenibilidad fiscal de mediano plazo siga siendo un factor clave en las evaluaciones de riesgo soberano y un tema cada vez más relevante para los inversionistas durante los próximos años.

Autores:

Gabriela Saavedra – Senior Multi-Asset Research Analyst

Rodrigo Ashikawa – Brazil Economist

Úrsula Contardo – Fixed income and Asset Allocation Analyst

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