Perspectivas económicas LATAM - Octubre 2026

Octubre 2026
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Escenario global e implicancias para América Latina

El panorama global sigue caracterizándose por una actividad económica resiliente, aunque los inversionistas prestan cada vez más atención a las implicancias de un entorno de tasas de interés elevadas por más tiempo y de mayores rendimientos de los bonos de largo plazo. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y Europa del Este, las persistentes presiones inflacionarias, las elevadas necesidades de financiamiento soberano y la fuerte demanda de capital asociada a la inversión en inteligencia artificial (IA) siguen configurando el escenario macroeconómico global. Al mismo tiempo, las expectativas de aumentos sostenidos de la productividad vinculados a la adopción generalizada de la inteligencia artificial continúan respaldando las perspectivas de crecimiento de mediano plazo, especialmente en Estados Unidos.

En Estados Unidos, la actividad económica mantiene su resiliencia, respaldada por un consumo de los hogares sólido, un mercado laboral robusto y la continuidad de la inversión en infraestructura vinculada a la IA. Las expectativas de crecimiento del PIB se mantienen en 2,2% para 2026 y 2,1% para 2027, levemente por encima del crecimiento potencial estimado, lo que refleja mejoras sostenidas de productividad y una sólida inversión de capital. Los datos económicos recientes siguen mostrando un dinamismo significativo, mientras que la inflación se ha moderado solo gradualmente y permanece por encima de la meta. Los mercados esperan que la Reserva Federal (Fed) mantenga las tasas sin cambios en su próxima reunión de octubre, aunque las autoridades monetarias siguen enfatizando un enfoque dependiente de los datos y mantienen un sesgo restrictivo ante la persistencia de riesgos inflacionarios asociados a los conflictos geopolíticos, la política comercial y la inversión vinculada a la IA. En consecuencia, los mercados financieros continúan incorporando en los precios un período prolongado de política monetaria restrictiva, lo que contribuye al aumento de los rendimientos de largo plazo y de las expectativas de inflación de corto plazo.

En Europa, la actividad económica ha mostrado una resiliencia mayor de la esperada, lo que ha llevado a revisar al alza las expectativas de crecimiento para 2026. Las encuestas empresariales siguen apuntando a una expansión pese a las mayores tasas de interés, mientras que la inflación permanece por encima de la meta y sensible a la evolución de los mercados energéticos. La intensificación de los conflictos geopolíticos ha acentuado las preocupaciones sobre el suministro de energía y las perspectivas de inflación. En este contexto, los mercados siguen anticipando un mayor endurecimiento monetario por parte del Banco Central Europeo (BCE), mientras que la creciente incertidumbre política y fiscal, especialmente en Francia y de cara a varias elecciones clave previstas para 2027, ha contribuido a una mayor volatilidad en los mercados europeos de bonos soberanos. 

En Asia, la actividad económica mantiene, en términos generales, su resiliencia. China sigue beneficiándose de fuentes de suministro energético relativamente diversificadas y de la resiliencia de sus exportaciones. En Japón, se espera que las autoridades monetarias mantengan las tasas de interés sin cambios en la reunión de octubre. Sin embargo, los rendimientos de los bonos del gobierno han alcanzado máximos de varias décadas, a medida que los inversionistas siguen incorporando en los precios un endurecimiento monetario adicional y monitorean la evolución fiscal.

En América Latina, las expectativas de crecimiento para 2026 y 2027 se mantienen, en general, estables. En Brasil, la atención del mercado sigue centrada en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, prevista para fines de octubre, y en la incertidumbre sobre la orientación fiscal de la próxima administración. En Chile, la actividad económica ha seguido situándose por debajo de las expectativas, en un contexto de menor consumo y debilidad de la actividad minera. No obstante, se espera que el crecimiento se acelere en 2027, a medida que avancen los proyectos de inversión y las reformas respalden gradualmente la actividad económica.

Sin embargo, las condiciones financieras globales más restrictivas, los elevados precios del petróleo, el fortalecimiento del dólar estadounidense y la incertidumbre en torno a la demanda interna de China siguen planteando desafíos para la región. Estos factores han contribuido a presionar las monedas regionales, aumentar los riesgos inflacionarios y propiciar una postura más cautelosa entre los bancos centrales, mientras que las persistentes tensiones geopolíticas continúan siendo una fuente importante de incertidumbre externa.

Brasil

Actividad económica e inflación

En el ámbito económico, los datos publicados durante el último mes reforzaron la percepción de una desaceleración de la actividad. Los indicadores más recientes son coherentes con la pérdida de dinamismo observada en el trimestre anterior. En este contexto, el crecimiento del PIB del tercer trimestre podría situarse cerca de cero en términos trimestrales, mientras que las proyecciones de crecimiento para 2026 comienzan a revisarse moderadamente a la baja, hacia niveles inferiores al 2%. En la misma línea, las condiciones crediticias siguen mostrando señales de deterioro, lo que contribuye a condiciones financieras más restrictivas para los hogares y las empresas. En conjunto, estos factores respaldan la visión de que la política monetaria sigue siendo significativamente restrictiva y debería continuar frenando la actividad, con efectos rezagados cada vez más evidentes durante los próximos trimestres.

En materia de inflación, los datos recientes mostraron una composición menos favorable, aunque parte de la sorpresa al alza de la inflación general se concentró en los componentes más volátiles. El IPCA aumentó 0,82% en septiembre, lo que elevó la variación en doce meses de 4,22% a 4,58%, con una sorpresa al alza explicada principalmente por los precios de la gasolina. Más relevante aún, la inflación subyacente mostró cierto deterioro, especialmente en los servicios y en las medidas de núcleo inflacionario. En términos de la variación trimestral desestacionalizada y anualizada, la inflación subyacente de servicios se aceleró de 5,0% a 6,0%, mientras que el promedio de las medidas de núcleo aumentó de 4,1% a 4,7%. En contraste, la inflación subyacente de bienes industriales se mantuvo contenida y se desaceleró de 2,4% a 1,9%, según la misma medición. En conjunto, la persistencia de la inflación de servicios y de las medidas de núcleo sigue justificando cautela y refuerza la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva.

Política monetaria

En este contexto, el Banco Central sigue contando con espacio para avanzar en su ciclo de flexibilización monetaria. En su última reunión, el Comité de Política Monetaria (Copom) aplicó un nuevo recorte de 25 puntos base a la tasa Selic y dejó abierta la posibilidad de nuevas reducciones, condicionadas a la evolución del panorama económico. Las señales recientes de desaceleración de la actividad respaldan la continuidad de esta flexibilización en el corto plazo. Aun así, las expectativas de inflación de largo plazo permanecen desancladas, lo que refuerza la necesidad de mantener las tasas de interés en niveles restrictivos. Por lo tanto, la sostenibilidad de un ciclo de flexibilización más prolongado dependerá, en gran medida, de la percepción sobre la credibilidad de la política fiscal y de las señales respecto de las perspectivas de las finanzas públicas a partir de 2027.

Cuentas fiscales y escenario político

En este contexto, el panorama electoral adquiere cada vez más relevancia. Los resultados de la primera vuelta fueron más favorables a una eventual victoria de Flávio Bolsonaro. Además de terminar por delante de su principal oponente, el PL aumentó su representación tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado, lo que apunta a un entorno potencialmente más favorable para la gobernabilidad. Como resultado, Flávio se ha posicionado como favorito en la recta final de la contienda. Si se confirma su ventaja, es probable que la atención se concentre cada vez más en las señales sobre la orientación de la política económica, especialmente en el compromiso con la sostenibilidad fiscal durante los próximos años.

Chile

Actividad económica

El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) de agosto se contrajo 1,0% interanual (-0,7% mensual en términos desestacionalizados), una caída menor que la disminución de 1,5% registrada en julio, aunque coherente con la debilidad de los datos sectoriales publicados previamente. Si bien la demanda interna siguió mostrando resiliencia, la actividad agregada continuó limitada por factores de oferta, especialmente en el sector minero. En contraste, la actividad no minera aumentó 1,4% interanual y 0,7% mensual, lo que evidencia una brecha creciente entre la minería y el resto de la economía.

La minería volvió a ser el principal lastre para el crecimiento, afectada por menores leyes del mineral, paralizaciones por mantenimiento y condiciones climáticas adversas. Por su parte, la industria manufacturera, el comercio, los servicios y los demás sectores productores de bienes registraron resultados positivos, que compensaron parcialmente la debilidad minera.

En conjunto, los datos apuntan a una economía de dos velocidades: los sectores vinculados a la demanda interna siguen recuperándose gradualmente, mientras que la minería continúa siendo una restricción importante para el crecimiento agregado. Hacia adelante, la normalización de la producción minera será clave para la recuperación económica. Sin embargo, pese a la mejora prevista a medida que se disipen los factores transitorios, los desafíos estructurales sugieren que el crecimiento económico se mantendrá acotado durante 2026.

Inflación 

En septiembre, la inflación registró una variación mensual de 0,4%, levemente inferior a las expectativas del mercado, con lo que la inflación anual se mantuvo en 4,1%. El resultado mensual respondió principalmente a mayores precios de la energía y los alimentos, a medida que el aumento de los costos internacionales de los combustibles siguió traspasándose a los precios locales de la gasolina y el diésel, mientras que las condiciones climáticas adversas impulsaron los precios de frutas y verduras. Estas presiones fueron compensadas parcialmente por una fuerte caída de las tarifas aéreas internacionales, que revirtió gran parte del aumento registrado en agosto y contribuyó a explicar la sorpresa a la baja. 

Por su parte, la inflación subyacente se mantuvo relativamente contenida: el IPC sin volátiles aumentó 0,3% mensual y su variación anual se moderó a 3,2%, lo que sugiere que las presiones inflacionarias subyacentes siguen siendo, en términos generales, coherentes con un entorno de demanda interna aún débil.

Desde la perspectiva de la política monetaria, las cifras refuerzan el enfoque cauteloso del Banco Central. Aunque la inflación subyacente sigue mostrando señales de estabilización, el contexto externo continúa siendo desafiante. Los elevados precios del petróleo, las persistentes tensiones geopolíticas en Medio Oriente y la depreciación de la moneda podrían generar presiones inflacionarias adicionales en los próximos meses. En consecuencia, si bien el proceso de desinflación sigue en curso, el balance de riesgos aconseja mantener una postura prudente, con un margen limitado para nuevos recortes de tasas en el corto plazo

Cuentas fiscales 

A comienzos de octubre, el Gobierno de Chile publicó el Informe de Finanzas Públicas correspondiente al tercer trimestre de 2026 (IFP 3T26), en el que actualizó las proyecciones fiscales, presentó el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 y delineó el marco fiscal de mediano plazo hasta 2031. El informe mostró una mejora de las perspectivas fiscales de corto plazo, respaldada por mayores ingresos mineros y la continuidad de la contención del gasto, lo que contribuye a reforzar la confianza en el compromiso del Gobierno con la disciplina fiscal.

Más allá de la mejora de corto plazo, el informe destaca que el desafío fiscal de Chile se concentra cada vez más en el mediano plazo. Si bien los mayores ingresos asociados a las materias primas brindan un respaldo transitorio, preservar la sostenibilidad de la deuda requerirá mantener la disciplina del gasto y cumplir las metas fiscales durante los próximos años.

El informe se publica, además, en un momento en que las autoridades buscan combinar la responsabilidad fiscal con una agenda más amplia de impulso al crecimiento. Las perspectivas de mediano plazo podrían beneficiarse de reformas orientadas a estimular la inversión y la actividad económica, aunque se espera que sus efectos se materialicen gradualmente. Por lo tanto, las perspectivas económicas de Chile probablemente dependerán de una combinación exitosa de mayor crecimiento y consolidación fiscal sostenida.

En síntesis, el IFP apunta a una posición fiscal más sólida en el corto plazo y, al mismo tiempo, refuerza la importancia de la disciplina fiscal y de las reformas que promuevan el crecimiento para preservar la estabilidad macroeconómica de Chile y respaldar la actividad durante los próximos años.

México

Actividad económica

La actividad económica ha seguido ganando dinamismo, reforzando la visión de que la debilidad observada a comienzos de año fue transitoria. Los indicadores recientes apuntan a una mejora gradual del crecimiento, respaldada por la resiliencia del consumo, el fortalecimiento de las exportaciones manufactureras y señales de recuperación de la inversión. En particular, las exportaciones tecnológicas se han consolidado como una fuente importante de crecimiento, mientras que el aumento de las importaciones de bienes de capital también sugiere una mejora gradual del ciclo de inversión.

En general, el panorama de corto plazo se ha vuelto algo más favorable, con menores riesgos de recesión y una actividad que probablemente cierre el año con mayor solidez de la prevista anteriormente. No obstante, la incertidumbre en torno a las negociaciones comerciales y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), junto con una recuperación de la inversión aún frágil, debería seguir limitando el ritmo de expansión.

Inflación y política monetaria

La dinámica inflacionaria sigue siendo, en términos generales, favorable. La inflación general aumentó moderadamente a 3,45% interanual en septiembre, mientras que la inflación subyacente continuó moderándose y descendió a 3,75%, lo que refuerza la visión de que las presiones subyacentes sobre los precios se están atenuando gradualmente. La inflación de servicios sigue mostrando una relativa persistencia, pero el panorama inflacionario general ha continuado mejorando.

En este contexto, Banxico mantuvo la tasa de política monetaria sin cambios en 6,50%, aunque su comunicación adoptó un tono más favorable a la flexibilización monetaria. El banco central eliminó la orientación previa que sugería mantener las tasas en sus niveles actuales, mientras que las minutas más recientes mostraron que una mayoría de sus miembros estaría dispuesta a considerar recortes en las próximas reuniones si las condiciones inflacionarias lo permiten. No obstante, es probable que el ciclo de flexibilización siga siendo gradual y dependiente de los datos.

Política fiscal y escenario político

México y Estados Unidos continúan negociando asuntos comerciales, aunque los acontecimientos recientes sugieren que los avances se han vuelto más complejos. Las conversaciones siguen centradas en el alivio arancelario para sectores estratégicos, especialmente el automotor, el acero y el aluminio, pero las diferencias dentro de la administración estadounidense han reducido la probabilidad de un acuerdo en el corto plazo. No obstante, persisten los incentivos para seguir avanzando, dado el alto grado de integración entre las cadenas de suministro manufactureras de México y Estados Unidos.

En el ámbito fiscal, han cobrado mayor relevancia las preocupaciones sobre la dinámica de la deuda de mediano plazo. HR Ratings redujo recientemente la calificación soberana de México de BBB+ a BBB, citando déficits fiscales persistentemente elevados, un crecimiento débil y una deuda pública creciente. Por su parte, Moody’s también ha señalado que la combinación de bajo crecimiento, déficits elevados y mayores costos por intereses constituye el principal riesgo para el perfil crediticio soberano de México. Por lo tanto, la consolidación fiscal sigue siendo un desafío importante, especialmente ante la rigidez de los compromisos de gasto y las continuas presiones provenientes de Pemex. Si bien los riesgos de financiamiento de corto plazo permanecen contenidos, preservar la credibilidad fiscal y evitar nuevas presiones sobre la calificación dependerá cada vez más de la capacidad del Gobierno para encauzar la deuda hacia una trayectoria sostenible en el mediano plazo.

Autores:

Gabriela Saavedra – Senior Multi-Asset Research Analyst

Rodrigo Ashikawa – Brazil Economist

Úrsula Contardo – Fixed income and Asset Allocation Analyst

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