Escenario global e implicaciones para Latam
Las perspectivas globales siguen apuntando a un crecimiento económico resiliente y una inflación persistente. El conflicto en Oriente Medio persiste, y su posible impacto en los precios y la política monetaria sigue siendo el principal motor de las perspectivas económicas. Sin embargo, hasta ahora, la actividad económica se ha mantenido relativamente resiliente y, si los precios del petróleo se mantienen cerca de los niveles actuales, su contribución a la inflación debería disminuir gradualmente en los próximos meses, aunque es probable que los desarrollos sigan difiriendo entre regiones.
En Estados Unidos, la actividad económica sigue siendo sólida, con un crecimiento del PIB esperado en torno al 2,2% en 2026 y al 2,0% en 2027, ambos por encima del potencial. El crecimiento se apoya en un consumo resiliente y en la inversión continua relacionada con la IA. Se espera que el choque energético tenga solo un impacto modesto en la economía. El mercado laboral sigue sano, aunque la creación de empleo ha sido más débil de lo esperado, los despidos siguen siendo limitados y el crecimiento salarial sigue desacelerándose, ayudando a reducir las presiones inflacionarias. Además, la inflación de julio se desaceleró conforme a las expectativas, respaldada por la baja de los precios del petróleo y la continua moderación de los costes de la vivienda. La inflación subyacente se mantuvo estable, lo que sugiere un repaso limitado hasta ahora.
De cara al futuro, se espera que la inflación se mantenga por encima del objetivo hasta 2026, aunque las expectativas de inflación siguen bien ancladas. Tras los datos recientes, el mercado espera una subida de tipos este año, con el calendario cambiando de septiembre a octubre. En cambio, nuestro escenario base es que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios a lo largo del año. Por último, la incertidumbre en torno a la senda de la política monetaria sigue siendo un riesgo clave para las economías latinoamericanas.
En Europa, la actividad económica muestra signos de recuperación tras una primera mitad del año débil y el impacto del choque energético. El BCE sigue manteniendo una postura monetaria restrictiva, aunque la actividad ha mostrado cierta resiliencia. Sin embargo, esta tendencia sigue dependiendo en gran medida de cómo evolucione el conflicto en Oriente Medio. En Asia, la mayoría de las economías siguen mostrando resiliencia tanto en la actividad interna como en las exportaciones. Los datos de China apuntan a una economía estable, con una exposición relativamente limitada a los riesgos energéticos de Oriente Medio debido a la disponibilidad de proveedores alternativos.
Para América Latina, las expectativas de crecimiento siguen siendo estables en términos generales. Sin embargo, la economía brasileña muestra signos de moderación gradual, y las expectativas de crecimiento para 2027 presentan un modesto sesgo a la baja, ya que se espera que el apoyo fiscal disminuya. En Chile y México, se espera que la actividad económica se acelere moderadamente en la segunda mitad del año y con mayor intensidad en 2027.
La inflación en toda la región ha disminuido, pero las expectativas siguen desancladas en Brasil. En este contexto y en medio de la incertidumbre global persistente, es probable que los bancos centrales procedan con cautela, con decisiones futuras que dependan estrechamente de los datos entrantes. Los principales riesgos regionales incluyen la incertidumbre en torno a la revisión de la USMCA, la volatilidad entre los precios de materias primas y los precios de materias primas, la menor demanda interna en China, el posible impacto del fenómeno El Niño en la actividad económica y la inflación, y las elecciones presidenciales de Brasil en 2026, que podrían aumentar la incertidumbre fiscal y de mercado.
Brasil
Actividad económica e inflación
En cuanto a la inflación, el dato IPCA de julio superó ligeramente las expectativas del mercado. No obstante, el resultado no altera materialmente la reciente narrativa de mejora de la dinámica inflacionaria. La publicación mensual mantuvo un perfil cualitativo ampliamente constructivo en el contexto de una serie de sorpresas a la baja observadas en los últimos meses. En particular, las medidas de la inflación subyacente continuaron suavizándose, con tanto las métricas subyacentes de inflación como la inflación de los servicios mostrando nuevos signos de moderación.
En este contexto, el balance a corto plazo de los riesgos inflacionarios parece más equilibrado en comparación con hace unos meses. Por un lado, el entorno de tipos de cambio más estable abre la puerta a una perspectiva más favorable para los precios negociables. Por otro lado, persisten importantes riesgos positivos. Los precios del petróleo siguen mostrando una volatilidad elevada, mientras que los choques meteorológicos asociados al fenómeno El Niño podrían seguir generando efectos adversos en los precios de los alimentos. Como resultado, aunque los desarrollos de la inflación a corto plazo se han vuelto más alentadores, la incertidumbre respecto a la trayectoria a medio plazo sigue siendo significativa.
En cuanto a la actividad, el último flujo de datos ha reforzado la idea de que la economía está perdiendo impulso gradualmente. Los indicadores recientes han sorprendido a la baja y son cada vez más consistentes con un escenario de moderación. De cara al futuro, la discusión sobre las perspectivas de crecimiento para 2027 ha cobrado relevancia. La actividad económica este año sigue beneficiándose de un apoyo fiscal considerable, pero se espera que parte de estos vientos a favor disminuyan durante el próximo año. Esto crea un sesgo modesto a la baja respecto a las expectativas de crecimiento, donde los impulsos fiscales probablemente disminuirán y las condiciones monetarias siguen siendo significativamente restrictivas. Aunque una recesión aguda no es nuestro escenario base, el resto de la evidencia sugiere que una acomodación gradual de la actividad es cada vez más probable a lo largo del horizonte de política.
Política monetaria
En el ámbito político, las elecciones presidenciales siguen siendo el centro de atención. Por parte del gobierno, el anuncio de medidas económicas ha apoyado sectores específicos de la economía, con especial énfasis en la expansión del crédito. Al mismo tiempo, la campaña de Flávio Bolsonaro enfrenta actualmente una falta de organización. Tras las repercusiones negativas del audio filtrado que involucraba a Daniel Vorcaro, la escalada de tensiones dentro de la propia familia Bolsonaro ha puesto de manifiesto la dificultad de contener los efectos adversos en la campaña. No obstante, ambos candidatos siguen enfrentándose a altas tasas de rechazo, lo que sugiere una carrera potencialmente ajustada y volátil durante el periodo electoral de octubre.
En el ámbito fiscal, la atención se centrará en las propuestas fiscales presentadas por ambos candidatos, en un contexto de alta deuda pública y déficits fiscales persistentes.
Cuentas fiscales y escenario político
Junto al debate en torno a la política monetaria, las elecciones presidenciales de 2026 siguen siendo el centro de la atención de los inversores. Por parte del gobierno, el foco se ha desplazado cada vez más hacia posibles señales de política económica para una posible nueva administración. Julio estuvo marcado por comentarios de miembros del equipo económico que sugirieron que podría considerarse algún tipo de ajuste fiscal bajo un mandato futuro. Aunque estas observaciones siguen siendo amplias y carentes de detalles, es probable que cobren relevancia como primeros indicios del marco fiscal y la dirección política más allá de la administración actual. En la oposición, Flávio Bolsonaro ha seguido consolidando su posición como el candidato principal. A pesar de las recientes controversias relacionadas con disputas familiares y signos de aislamiento político, las encuestas de opinión siguen apuntando a un núcleo considerable de apoyo que le mantiene competitivo, limitando el margen para que surja una alternativa viable de tercera vía. No obstante, dadas las altas tasas de rechazo a las que se enfrentan ambos candidatos principales, la carrera electoral sigue siendo muy abierta y vulnerable a desarrollos que podrían transformar rápidamente el panorama político.
Chile
Actividad económica
El Imacec de junio creció un 2,4% interanual, recuperándose de la contracción del 0,9% registrada en mayo y superando ampliamente las expectativas del mercado. El índice ajustado estacionalmente subió un 0,6% mes a mes, lo que sugiere que la actividad recuperó impulso tras una primera mitad marcada por interrupciones en el lado de la oferta. Aunque parte de la fortaleza se apoyó en efectos favorables del calendario, el resultado apunta a una mejora modesta en las condiciones económicas.
El crecimiento se debió principalmente a la recuperación de la actividad minera, especialmente a una mayor producción de cobre, junto con sólidos resultados en el comercio y los servicios. En cambio, la manufactura seguía siendo débil, reflejando una menor producción de procesamiento de pescado, mientras que la construcción seguía mostrando un dinamismo limitado.
Desde una perspectiva macroeconómica, los datos sugieren que la economía se está alejando gradualmente de la debilidad observada a principios de año, respaldada por una mejora en la producción minera y una demanda interna más firme. Sin embargo, la recuperación sigue siendo desigual, con la fabricación y la construcción que siguen rezagadas. En general, las cifras son consistentes con una mejora gradual de la actividad durante la segunda mitad del año, aunque el crecimiento aún depende de una recuperación más amplia en todos los sectores y enfrenta desafíos derivados del entorno externo y la inflación.
Inflación y política monetaria
La inflación de julio aumentó un 0,1% mes a mes, elevando la inflación acumulada al año al 2,9% y la tasa a doce meses al 3,5%. La cifra estuvo en línea con las expectativas del mercado y confirma la tendencia de moderación observada en los últimos meses.
Las presiones inflacionarias durante el mes provinieron principalmente de los costes de alimentos, electricidad y alquiler. Sin embargo, estos aumentos se vieron en gran medida compensados por una caída significativa en los precios del combustible, que provocó una caída del componente de transporte un 3,5% en comparación con el mes anterior. Como resultado, la baja de los precios de la gasolina y el diésel fue el principal factor detrás de la baja inflación en julio.
La inflación subyacente, por su parte, se mantuvo relativamente firme. El IPC subyacente, excluyendo los artículos volátiles, aumentó un 0,5% mes a mes, lo que sugiere que las presiones sobre los precios en los componentes más persistentes de la cesta de consumo siguen presentes a pesar de la moderación de la inflación general.
En cuanto a la política monetaria, el informe de inflación de julio se mantiene en líneas generales con las perspectivas a medio plazo del Banco Central. Aunque la inflación anual del 3,5% sigue por encima del objetivo del 3% y las proyecciones recientes apuntan a una convergencia algo más lenta hacia el objetivo, los datos más recientes no alteran de manera significativa las perspectivas de política. Mientras las presiones inflacionarias subyacentes se mantengan contenidas y continúe el proceso de desinflación, el entorno debería seguir apoyando un ciclo gradual de relajación, dejando potencialmente espacio para una nueva reducción de tipos el próximo año a pesar de la incertidumbre que rodea el trasfondo externo.
Cuentas fiscales y escenario político
Durante julio y principios de agosto, el debate político y fiscal chileno estuvo dominado por el proyecto de ley de Reconstrucción Nacional y Desarrollo Económico y Social, el principal paquete de reformas pro-crecimiento del gobierno. El Senado aprobó sus medidas principales por un margen estrecho a mediados de julio, y el Congreso completó el proceso legislativo principal el 4 de agosto. La reforma reduce gradualmente el tipo impositivo de sociedades del 27% al 23% para 2029, restaura un sistema fiscal totalmente integrado y establece acuerdos de estabilidad fiscal a largo plazo para grandes proyectos de inversión. Otras medidas incluyen incentivos para la repatriación de activos, apoyo al sector de la construcción y financiación para las regiones afectadas por incendios forestales.
La aprobación representa una importante victoria política para la administración Kast y refuerza su agenda proinversora. Sin embargo, persiste la incertidumbre, ya que el gobierno ha presentado vetos a varias disposiciones no esenciales y el Tribunal Constitucional está revisando impugnaciones de la oposición relacionadas con el régimen de estabilidad fiscal y los aspectos medioambientales del proyecto de ley. Como resultado, aunque la dirección de la política fiscal se ha aclarado, algunos detalles de implementación siguen sin resolver.
En el ámbito fiscal, el Informe de Finanzas Públicas de julio mostró una mejora en las perspectivas a corto plazo, respaldadas por mayores ingresos mineros y una mayor contención del gasto. No obstante, persisten desafíos fiscales a medio plazo, con la deuda proyectada para acercarse y finalmente superar el umbral prudencial del 45% del PIB del gobierno bajo los compromisos actuales de gasto. El Consejo Fiscal Independiente también ha advertido que el coste fiscal de las reducciones fiscales es más seguro e inmediato que los posibles beneficios de crecimiento. En consecuencia, los inversores seguirán centrados en si se materializa una inversión privada más fuerte y si la disciplina fiscal es suficiente para preservar la sostenibilidad de la deuda a medio plazo y el perfil crediticio soberano de Chile.
México
Actividad económica
La actividad económica se recuperó en el T2-2026, con un crecimiento del PIB del 1,5% en QQ y un 2,1% interanual, revirtiendo completamente la contracción registrada a principios de año, confirmando que la debilidad del 1T26 no evolucionó hacia una recesión persistente y apoyando una perspectiva algo más constructiva. Sin embargo, la recuperación estuvo impulsada principalmente por un comercio resiliente, una demanda externa más elevada y una recuperación parcial en la industria y la construcción, junto con la poderosa retención de marzo y abril, más que por un impulso amplio en la Copa del Mundo. La recuperación fue generalizada por sector, aunque la composición mensual se mantuvo desigual, siendo la industria el único bloque importante que aún crecía de forma significativa en junio.
En el mercado laboral, la tasa de desempleo sigue por debajo del 3%, lo que indica un mercado laboral ajustado. Sin embargo, la débil actividad general ha afectado al empleo debido a una mayor tasa de informalidad, ya que la creación formal de empleo sigue estancada.
Mantenemos nuestra previsión de crecimiento del 1,3% para 2026, aunque la actividad probablemente se mantenga irregular durante la segunda mitad de la semana, ya que la incertidumbre arancelaria, la revisión de la USMCA y la cautelosa inversión privada siguen limitando el ritmo de expansión.
Inflación y política monetaria
La inflación en julio confirmó un trasfondo benigno. El IPC general subió un 0,03% mensual, elevando la tasa anual al 3,12% desde el 3,37% de junio y marcando una de las lecturas más bajas de julio en la serie histórica. La inflación no subyacente sigue siendo la principal fuente de alivio, pero su contribución desinflacionaria está perdiendo fuerza. Los precios no subyacentes cayeron un 0,67% mensual interanual, elevando la inflación anual al 0,29% desde el 1,11% de junio. La inflación subyacente, en cambio, debería seguir siendo la principal razón de precaución: el IPC subyacente subió un 0,23% MoM y el tipo anual bajó al 3,95% desde el 4,03%, pero los precios han acumulado un aumento del 2,24% hasta junio, un ritmo históricamente coherente con el nivel general de fin de año superior al 4,0%, lo que justifica un seguimiento cercano, dado que el reciente alivio general ha provenido en gran parte de categorías no subyacentes volátiles.
En este contexto, Banxico mantuvo la tasa de política sin cambios en un 6,50% en una decisión unánime. La orientación futura se mantuvo sin cambios frente a un contexto inflacionario más favorable, aunque las presiones subyacentes permanecen y la actividad se mantiene suave; en general, la declaración refuerza nuestra expectativa de que Banxico permanecerá en pausa durante un periodo prolongado. Sin embargo, los recortes podrían reanudarse a finales de año si la desinflación continúa y el crecimiento sigue siendo débil.
Política fiscal y escenario político
México y Estados Unidos están preparando una nueva ronda de revisión de la USMCA para principios de septiembre, cambiando el debate hacia la seguridad económica, las reglas de origen y las cadenas de suministro estratégicas. Las autoridades mexicanas buscan eliminar los aranceles de la Sección 232 sobre automóviles, acero y aluminio, mientras impugnan la investigación de la Sección 301 sobre "capacidad excedente" de Washington. Así, la agenda se amplía más allá del mecanismo de revisión anual hacia los sectores más sensibles para los exportadores mexicanos. Este resultado mantiene el proceso constructivo y evita interrupciones en los flujos comerciales, con la mayor parte de las exportaciones mexicanas aún beneficiándose de acceso sin aranceles. El progreso en automóviles y metales podría reducir la incertidumbre y apoyar la inversión de cara a las elecciones de mitad de mandato estadounidense de 2026, aunque el calendario sigue siendo exigente y el resultado incierto.
En el ámbito fiscal, las cuentas públicas hasta junio de 2026 presentan un panorama mixto. Los saldos generales fueron mejores de lo previsto: el déficit presupuestario de alrededor de 577.000 millones de MXN en el primer semestre 2026 estuvo muy por debajo de los aproximadamente 937.000 millones de MXN presupuestados, apoyados por una fuerte recaudación de IVA (un aumento del 10,6% real) e impuestos relacionados con importaciones más elevados, mientras que la ratio deuda/PIB disminuyó hasta cerca del 51% a medida que el PIB del segundo trimestre se recuperaba. Sin embargo, bajo la superficie, la situación es menos tranquilizadora: el déficit del primer semestre fue aproximadamente un 24% mayor que el año anterior, los ingresos presupuestarios se mantuvieron esencialmente estables en términos reales y los ingresos ISR cayeron un 6,2% real en medio de una actividad más débil y un mercado laboral más débil. Con el ajuste recayendo en gran medida sobre la inversión pública incluso cuando el gasto actual aumentó, algunas agencias han cuestionado la viabilidad del objetivo primario de superávit de fin de año y han señalado el riesgo de que el déficit supere el 4,0% del PIB. En general, las cuentas se mantienen coherentes con la trayectoria de consolidación en términos nominales, pero la debilidad subyacente de los ingresos justifica una vigilancia estrecha hasta la segunda mitad.
Autores:
Carlos Bautista – Senior Research Manager LATAM
Gabriela Saavedra – Senior Multi-Asset Research Analyst
Rodrigo Ashikawa – Brazil Economist
Úrsula Contardo – Fixed income and Asset Allocation Analyst
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