Entorno global y sus implicaciones para Latinoamérica
El escenario global sigue siendo favorable para América Latina. En cuanto al crecimiento de Estados Unidos, a pesar de vientos en contra inesperados derivados de aranceles más altos, la economía logró seguir evitando una recesión y mantuvo un dinamismo positivo durante el tercer trimestre. Sin embargo, el mercado laboral ha mostrado señales claras de enfriamiento, ya que los recientes avances en la actividad no se han traducido en una mayor creación de empleo. Este tipo de desaceleración es poco común fuera de episodios de recesión o de las primeras etapas de una recuperación, aunque hasta ahora el ajuste ha sido gradual y no abrupto, con una menor contratación mientras las tasas de despido se mantienen bajas.
Con un crecimiento del PIB que se espera continúe siendo sólido, es probable que la inflación se mantenga por encima del objetivo. No obstante, las presiones desinflacionarias —en particular la moderación continua en los precios de la vivienda— junto con el carácter transitorio de los aumentos de precios asociados a los aranceles, deberían contribuir a una desaceleración gradual de la inflación general. Adicionalmente, el inusual equilibrio del mercado laboral podría permitir que el crecimiento de los salarios se modere, reduciendo el riesgo de un repunte inflacionario impulsado por salarios en el corto plazo. En este contexto, tras realizar un nuevo recorte de tasas en diciembre, la Reserva Federal podría adoptar una postura cautelosa y dependiente de los datos en las próximas reuniones.
La perspectiva de que Estados Unidos continúe evitando una recesión y, al mismo tiempo, tenga espacio para recortar tasas de interés es positiva para los mercados emergentes. Para los países de América Latina, aunque la región enfrenta mayores aranceles, hasta ahora los patrones de comercio se mantienen estables y el crecimiento ha mostrado resiliencia. Sin embargo, la mejor noticia para la región está relacionada con la inflación y la política monetaria: con la inflación en proceso de desaceleración y las monedas apreciándose ante un dólar más débil, los anuncios de aranceles podrían resultar desinflacionarios para la región, lo que daría a los bancos centrales mayor margen para recortar tasas. Finalmente, pese al impacto limitado de los aranceles y a la expectativa de menores tasas de interés, las discusiones en torno a los procesos electorales locales cobrarán mayor relevancia en los próximos meses y podrían generar mayor volatilidad en la región.
Brasil
Actividad económica:
Las señales de desaceleración siguen siendo bastante evidentes, aunque de forma gradual. El PIB del tercer trimestre confirmó la desaceleración esperada, al registrar un crecimiento trimestral de 0.1%, ligeramente por debajo de las expectativas. Al analizar el desglose, los detalles del reporte confirmaron los indicios de una menor dinámica. Por el lado de la demanda, el consumo de los hogares aumentó apenas 0.1% (0.5% estimado). De manera similar, desde la perspectiva de la oferta, el sector servicios se mantuvo prácticamente estancado en el tercer trimestre (0.1%), mientras que la industria (0.8%) y la agricultura (0.4%) compensaron la desaceleración en los segmentos más estrechamente ligados a la demanda interna.
Por otro lado, la fortaleza del mercado laboral continúa sugiriendo que esta desaceleración debería mantenerse gradual, con la tasa de desempleo aún cercana a mínimos históricos. En consecuencia, las expectativas de crecimiento prácticamente no cambiaron a lo largo del mes. El pronóstico mediano del mercado sigue apuntando a un crecimiento por encima de 2% este año, seguido de una desaceleración gradual en 2026.
Inflación y política monetaria:
En el frente inflacionario, las señales siguen siendo favorables en el corto plazo. El IPCA de noviembre aumentó 0.18%, ligeramente por debajo de las expectativas. En términos anuales, la inflación general se ubicó en 4.5%, por debajo del 4.7% registrado en octubre. Además de un tipo de cambio bien comportado, la prolongada deflación en los precios de los alimentos sigue siendo un factor relevante detrás de las sorpresas a la baja. En cuanto a la inflación subyacente, las noticias también son positivas: la inflación subyacente industrial se desaceleró a 3.3% anual, mientras que la inflación subyacente de servicios, aunque aún elevada, se moderó gradualmente hasta 6.0% en el mismo periodo. Más importante aún, con un balance de riesgos más favorable para la inflación actual, las expectativas de inflación continúan relajándose. La proyección mediana para 2025 descendió a 4.4%, un nivel consistente con el rango de tolerancia de la meta de inflación (1.5%–4.5%).
Sin embargo, a pesar de este entorno inflacionario benigno en el corto plazo, el banco central continúa adoptando un tono cauteloso respecto a los siguientes pasos. En su decisión más reciente, tal como anticipaba el mercado, el banco central mantuvo la tasa de referencia sin cambios en 15.0% anual. Más relevante aún, en su guía prospectiva realizó únicamente ajustes menores en su comunicación, reiterando la necesidad de mantener las tasas de interés en niveles restrictivos por un periodo prolongado, al tiempo que conserva flexibilidad para realizar ajustes adicionales de ser necesario.
En síntesis, el banco central mantuvo una postura prudente respecto a los próximos movimientos, sin ofrecer señales claras sobre el momento exacto de inicio del ciclo de relajamiento monetario. No obstante, comentarios del presidente del banco central, Gabriel Galípolo, sugieren un enfoque dependiente de los datos, sin un compromiso firme con una trayectoria específica, dejando abierta la posibilidad de que los recortes de tasas comiencen a inicios del próximo año, condicionados a la evolución de las condiciones económicas.
Finanzas públicas y entorno político:
En el frente político, la atención se está desplazando cada vez más hacia las elecciones de 2026. Aunque aún se perciben como relativamente lejanas, la posibilidad de un cambio de gobierno está haciendo que el tema gane relevancia de manera progresiva para los mercados.
Desde el lado del gobierno, los acontecimientos del último mes han sido en general negativos. Los niveles de aprobación volvieron a deteriorarse, con la desaprobación de la administración del presidente Lula aumentando a 50%, de acuerdo con la encuesta Genial/Quaest. Si bien este nivel se mantiene por debajo del máximo observado en abril, sí señala una interrupción en la mejora que se había registrado en meses recientes.
Por otro lado, el bloque de derecha continúa fragmentado y sin un liderazgo claro. Los eventos recientes en torno al lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro añaden una capa adicional de incertidumbre. El anuncio sorprendió a los mercados por su momento, al darse cuando la candidatura de Tarcísio de Freitas parecía estar consolidándose. Es cierto que este movimiento político podría ser simplemente una estrategia de la familia Bolsonaro para impulsar el proyecto de ley de amnistía en el Congreso.
Sin embargo, independientemente de la motivación, esta candidatura inesperada podría mantenerse en los próximos meses, introduciendo una fuente adicional de incertidumbre en el panorama electoral. Esto no elimina necesariamente la posibilidad de alternancia política, pero sí refuerza la percepción de un camino accidentado hacia la definición electoral.
Chile
Actividad económica:
El IMACEC de octubre sorprendió ligeramente al alza, con un crecimiento anual de 2.2%, por encima del consenso del mercado de 2.0%. En términos desestacionalizados, la actividad aumentó 0.7% mensual y 2.5% anual, lo que apunta a una mejora en el dinamismo de corto plazo.
El crecimiento fue generalizado entre los distintos sectores. La minería y la manufactura encabezaron los avances mensuales, ambas con incrementos de 1.4% m/m, mientras que el comercio continúa destacando en términos anuales, con una expansión de 8.1% a/a, manteniéndose como el principal motor de la actividad no minera. Tras los datos sectoriales mixtos publicados la semana pasada, que habían generado dudas sobre la dinámica del crecimiento agregado, este dato del IMACEC confirma la recuperación luego del lastre asociado a la minería observado en el tercer trimestre.
En conjunto, la información refuerza nuestra visión de un crecimiento anual cercano a 2.5%, con riesgos moderados al alza, y no modifica el sesgo actual de la política monetaria. Cabe destacar que el IMACEC no minero creció 3.0% anual y 0.6% mensual (desestacionalizado), lo que subraya la resiliencia de la demanda subyacente más allá de la volatilidad del sector minero, en particular del cobre.
Inflación y política monetaria:
El dato de inflación de noviembre mostró un aumento mensual de 0.3% en la inflación general, en línea con las expectativas del mercado, manteniendo la inflación anual sin cambios en 3.4%. Las medidas de inflación subyacente enviaron señales mixtas: el indicador que excluye componentes volátiles aumentó 0.2% mensual y se aceleró a 3.7% anual, mientras que la medida que excluye alimentos y energía —frecuentemente considerada un mejor termómetro de la inflación subyacente— registró un alza de 0.4% mensual, pero descendió a 2.9% anual.
En conjunto, el reporte de noviembre sigue apuntando a un proceso de desinflación estable, consistente con una convergencia gradual de la inflación hacia el objetivo de 3% en los próximos trimestres, en línea tanto con las expectativas del mercado como con el escenario base del banco central. Este dato refuerza aún más la expectativa de un recorte de 25 puntos base en la tasa de política monetaria en diciembre, seguido de una reducción adicional de 25 puntos base entre marzo y abril del próximo año.
Las expectativas de inflación para diciembre se mantienen alrededor de -0.1% mensual, lo que apunta a una inflación de cierre de 2025 cercana a 3.6%, consistente con un ciclo de relajamiento monetario gradual y ordenado.
Finanzas públicas y entorno político:
La segunda vuelta presidencial del 14 de diciembre dio como resultado una victoria contundente de José Antonio Kast, quien obtuvo 58.2% de los votos, frente a 41.8% de Jeannette Jara. El resultado estuvo en términos generales en línea con las expectativas del mercado y confirma un giro claro hacia un entorno político más orientado al mercado. En este contexto, la reacción inmediata de los mercados debería ser limitada, ya que buena parte del ajuste pro-mercado ya se había incorporado en los precios antes de la votación. No obstante, el desenlace reduce de manera significativa la incertidumbre política y refuerza las expectativas de mayor previsibilidad en la política económica, continuidad institucional y un enfoque macroeconómico más disciplinado, factores que son favorables para la confianza y la planeación de mediano plazo.
Hacia adelante, la atención de los inversionistas se está concentrando cada vez más en la agenda de reformas y en las prioridades económicas que podrían comenzar a delinearse en 2026 bajo la nueva administración. En el corto plazo, se espera que el enfoque inicial de política sea pragmático y se concentre en los primeros 90 días, con énfasis en ajustes regulatorios y administrativos que puedan implementarse desde el Poder Ejecutivo sin requerir aprobación del Congreso. Si bien estas medidas probablemente serán acotadas y no se presentarán como grandes reformas estructurales, su objetivo sería demostrar capacidad de gestión desde el inicio y ofrecer alivio tangible frente a las preocupaciones sociales y económicas más urgentes. En este sentido, la agenda priorizaría iniciativas focalizadas y proyectos de ley de alcance limitado, con tiempos legislativos relativamente cortos.
En un horizonte más largo, la plataforma de Kast pone énfasis en la consolidación fiscal, una postura pro-inversión y en la simplificación de regulaciones y procesos de permisos, particularmente en sectores intensivos en capital como minería, energía e infraestructura. Si bien la composición fragmentada del Congreso limitará la velocidad y el alcance de las reformas, los mercados perciben espacio para avances graduales en medidas orientadas a mejorar el clima de inversión, restaurar la confianza del sector privado y elevar el crecimiento potencial. En este contexto, las expectativas de reformas graduales y pragmáticas sustentan una visión cautelosamente constructiva para la actividad económica y las condiciones financieras hacia el próximo año.
México
Actividad económica:
Los datos más recientes confirmaron nuestra expectativa de que la actividad económica se mantendrá débil hacia el cierre del año, aunque con señales incipientes de estabilización. La producción industrial cayó 0.4% anual en octubre, pero la contracción fue menor a la anticipada por el consenso (-2.4%), mientras que la actividad registró su primer avance mensual en cinco meses (+0.7% m/m). La recuperación secuencial estuvo impulsada principalmente por la construcción y la minería, esta última beneficiándose de una mayor producción de petróleo y gas, lo que compensó parcialmente la debilidad persistente en la manufactura, en particular en el sector automotriz, que continúa limitado por una menor demanda externa y la incertidumbre que aún persiste en torno al comercio global.
La dinámica del mercado laboral sigue aportando cierto soporte a la demanda interna. La creación de empleo formal fue moderada en noviembre, con cerca de 49 mil nuevos puestos, llevando el empleo total a un nuevo máximo histórico. El crecimiento del empleo en lo que va del año se mantiene sólido en 2.7%, lo que ha ayudado a sostener el ingreso de los hogares y a mitigar la desaceleración del consumo. Sin embargo, la desconexión entre un mercado laboral resiliente y una dinámica de inversión todavía débil sugiere que la recuperación sigue siendo desigual y frágil.
En conjunto, si bien los datos recientes apuntan a una mejora marginal, seguimos anticipando un cierre de año débil y mantenemos nuestra previsión de crecimiento del PIB para 2025 en 0.5%, con la demanda externa como el principal soporte de la actividad económica.
Inflación y política monetaria:
La inflación en México sorprendió al alza en noviembre, señalando un retroceso temporal en el proceso de desinflación. La inflación general se aceleró a 3.80% anual desde 3.6% en octubre y registró un aumento mensual de 0.66%, por encima de lo esperado. La sorpresa fue de carácter generalizado: la inflación subyacente subió a 4.43% anual, reflejando renovadas presiones en los servicios, mientras que la no subyacente repuntó a 1.73%, impulsada por mayores precios agropecuarios y aumentos en tarifas administradas. A pesar de este repunte, la inflación no subyacente se mantiene muy por debajo de su promedio histórico, lo que limita su contribución a los riesgos inflacionarios de mediano plazo.
El sector servicios continúa siendo la principal fuente de preocupación. Los incrementos de precios en rubros como “otros servicios” apuntan a presiones subyacentes más persistentes de lo previsto previamente, reforzadas por un mercado laboral que sigue mostrando solidez y por el crecimiento de los salarios reales. Estas dinámicas sugieren que el avance hacia la desinflación podría mantenerse irregular y sujeto a retrocesos temporales, en particular en un contexto en el que la inflación de servicios muestra mayor resistencia a normalizarse.
Inflación y política monetaria:
Hacia adelante, si bien los datos recientes añaden incertidumbre al panorama inflacionario de cara a 2026, es poco probable que descarrilen el proceso de relajamiento monetario en el corto plazo. La debilidad de la actividad económica, un peso fuerte y una inflación general que se mantiene por debajo de 4% deberían permitir a Banxico realizar un nuevo recorte de tasas en la próxima reunión. No obstante, el panorama más allá de ese movimiento se vuelve menos claro.
En caso de que las presiones en la inflación subyacente persistan o se intensifiquen, el margen para recortes adicionales se reduciría, lo que probablemente llevaría a una postura más cautelosa. Hacia adelante, la evolución de la inflación de servicios y la normalización gradual de los componentes no subyacentes serán claves para evaluar la sostenibilidad del ciclo de relajamiento y sus implicaciones para los mercados locales.
Finanzas públicas y entorno politico:
Los datos fiscales recientes refuerzan el compromiso del gobierno con una consolidación gradual. Las cifras de octubre apuntan a un déficit que se mantiene amplio, pero con señales de estabilización, reflejando una dinámica de ingresos todavía sólida —aunque en proceso de moderación— en un contexto de recaudación tributaria agresiva, junto con un mayor control del gasto. La postura fiscal continúa alejándose de un enfoque expansivo, con un ajuste más visible en la inversión pública, mientras que el gasto social se mantiene en gran medida protegido. Este proceso de consolidación sería más moderado en 2026, lo que ayudaría a liberar parte de la presión a la baja sobre la actividad, al tiempo que seguiría respaldando la estabilidad macroeconómica y la credibilidad fiscal.
En el frente externo y político, la política comercial y la dinámica del T-MEC están ganando relevancia. En diciembre, México aprobó nuevos aranceles a las importaciones provenientes de países con los que no tiene un tratado de libre comercio, con el objetivo de proteger a las industrias nacionales y corregir distorsiones comerciales, con un impacto inflacionario esperado positivo pero limitado. Al mismo tiempo, las discusiones en torno a la revisión del T-MEC se están intensificando, con México reiterando su compromiso con un marco trilateral, pese a episodios ocasionales de retórica bilateral por parte de Estados Unidos. Nuestro escenario base sigue siendo que se alcanzará un acuerdo que preserve los elementos centrales del T-MEC hacia finales de 2026, aunque en un entorno de elevada incertidumbre y con potencial volatilidad a lo largo del proceso de negociación.
Por: Marcela Heilbuth Pereira Rocha Chief Economist at Principal Asset Management Brasil
Carlos Bautista Sr. Research Manager LATAM
Ramiro Torres Research & quantitative analysis assistant Manager