¿Qué ha pasado esta semana?
Semana bastante más estable a nivel de mercados bursátiles ha sido la recién pasada, con los índices estadounidenses experimentando ligeras alzas en medio de una agenda de cifras económicas algo más acotada que en ocasiones anteriores, aunque con publicaciones de alta relevancia. En particular, los datos de inflación en Estados Unidos generaron ajustes importantes en las expectativas sobre las próximas decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. A ello se sumó la atención sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, cuyos avances se han paralizado, manteniendo la incertidumbre y presión sobre los precios del petróleo.
Partiendo por esto último, la incertidumbre sigue instalada en Medio Oriente, en donde si bien el mercado mantiene expectativas de que el conflicto logre encausarse de mejor manera hacia una paz y entendimiento más duraderos, el precio del barril de petróleo en Nueva York volvía a situarse por encima de los US$80 reflejando la ausencia de avances más concretos. Los últimos días, volvíamos a tener noticias de versiones encontradas entre las autoridades estadounidenses e iraníes, con éstas últimas anunciando que impedirán que Estados Unidos vuelvan a ingresar al mar de Omán y al estrecho de Ormuz. Lo anterior muestra una clara contradicción con las versiones estadounidenses, en donde el presidente Donald Trump afirmaba que planeaba declarar al estratégico estrecho de Ormuz como territorio de Estados Unidos. Las constantes idas y venidas en relación con este conflicto siguen generando inquietud entre los inversionistas, sobre todo generando una alta volatilidad en los precios de las energías y es algo que deberemos seguir con especial atención en los próximos días por su incidencia a nivel de las valorizaciones de los activos financieros.
En materia de cifras económicas, la atención de los inversionistas se concentró en la publicación de los datos de inflación de julio en Estados Unidos, en un contexto donde el antes mencionado conflicto en Medio Oriente sigue contaminando las expectativas de inflación futuras tanto en la principal economía del mundo como en el resto de los países, sobre todo en aquellos importadores netos de energías y petróleo. Con esto como telón de fondo, y teniendo presente al set de cifras referentes al mercado laboral dado a conocer hace un par de semanas atrás, cuya debilidad redujo las expectativas de alza de tasas por parte de la Reserva Federal en su próxima reunión del mes de septiembre, es que es el Índice de Precios al Consumidor del mes de julio generaba especial expectación. Y las cifras publicadas estuvieron bastante en línea con las expectativas del mercado, registrando un avance de 0,1% mensual y de 3,4% en doce meses, moderándose respecto del 3,5% anual observado en junio. Por su parte, la inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como energía y alimentos, mostró un incremento de 0,2% mensual y de 2,5% anual, también por debajo del 2,6% registrado el mes anterior.
A lo anterior se sumó la publicación del Índice de Precios al Productor (IPP), también en Estados Unidos, donde el indicador general no presentó variación durante julio (0,0% mensual), por debajo del 0,2% que anticipaba el consenso, mientras que su variación anual se ubicó en 4,7%, por debajo del 4,9% estimado. En tanto, el componente subyacente avanzó 0,2% mensual, por debajo del 0,3% esperado por el mercado, y registró una variación de 4,2% a doce meses.
Las cifras de inflación en Estados Unidos reforzaron la visión que en este momento mantiene el mercado de que la Reserva Federal mantengas sus tasas de interés en la reunión de septiembre, lo que al momento de escribirse este informe se vislumbraba como el escenario central con cerca de un 70% de probabilidad. Por su parte, para la reunión de octubre, las expectativas también se moderaban, con los inversionistas divididos entre una mantención y un alza de 25 puntos porcentuales. La próxima reunión, encuentra agendada para el día 16 de septiembre, de modo que aún resta un mes completo de cifras económicas y de desarrollos en Medio Oriente, eventos que podrían seguir ayudando a los inversionistas a configurar un escenario algo más claro para la senda que pueda seguir la tasa de política monetaria en la principal economía del mundo.
Otro aspecto que sigue registrando especial relevancia en los mercados, es la marcha de la temporada de resultados trimestrales corporativos en Estados Unidos, elemento clave a la hora de analizar las valorizaciones de las acciones estadounidenses, en medio del auge de la inteligencia artificial y algunas dudas respecto de las inversiones que las empresas anuncian en este sentido. En base a un total de 3.115 compañías bajo cobertura, hasta el día viernes de la semana pasada 2.681 de ellas ya habían realizado su reporte, con un balance que sigue siendo muy positivo. En términos de crecimiento respecto del mismo trimestre del año anterior, en ingresos por ventas se muestra un avance del 14,91%, el que se eleva hasta 45,30% al hablar de utilidades netas. Por el lado de las sorpresas, esto es, la diferencia entre los resultados reales y las expectativas previas que los analistas tenían para éstos se tiene que, en términos de ventas, los reportes efectivos superan en un 3,71% a las proyecciones previas, cifra que llega hasta un 24,86% en utilidades netas.
Para esta semana, la atención se concentrará en nuestro país, con la divulgación del Producto Interno Bruto del segundo trimestre del presente año el martes. El miércoles en la Zona Euro se dará a conocer la inflación de julio, donde se espera que ésta avance 2,9% a doce meses, mientras que el mismo día, pero en Estados Unidos se publicarán las minutas de la última reunión de la Reserva Federal. La agenda concluirá el viernes con la divulgación de los índices PMI preliminares de agosto tanto en la Zona Euro como en Estados Unidos.
La información entregada no debe ser considerada como un consejo o recomendación para la adquisición o venta de valores. Dicha información no debe entenderse como recomendación de inversión, como pronóstico o proyección de rentabilidad. Esta información no pretende representar el funcionamiento de ninguna inversión en particular.