El despliegue global de la inteligencia artificial está dejando rápidamente de ser solo una historia tecnológica. A medida que se acelera la inversión en centros de datos, infraestructura energética, manufactura avanzada y capacidades de defensa, también aumenta la demanda por los insumos físicos necesarios para sostener ese crecimiento. El cobre, el litio, las tierras raras y otros minerales críticos son cada vez más relevantes para la próxima etapa de la competencia económica global.
América Latina se ubica cerca del centro de esta transformación. La región concentra una proporción significativa de las reservas mundiales de minerales críticos, aunque su potencial pleno dentro de las cadenas de suministro globales todavía no se ha materializado. Para los inversionistas, esto configura una oportunidad más matizada: América Latina ofrece exposición a varias temáticas de crecimiento estructural, incluida la infraestructura para IA, la seguridad energética y la diversificación de cadenas de suministro, pero concretar ese potencial dependerá de la inversión de capital y de reformas de política pública específicas en cada país.

La ventaja estratégica de recursos de América Latina
América Latina alberga una proporción significativa de los minerales críticos necesarios para respaldar la IA, la transición energética y los sistemas militares.
• Cerca del 30% de las reservas globales de cobre se encuentra en la región, principalmente en Chile y Perú. El cobre sigue siendo un insumo fundamental para la infraestructura eléctrica, los centros de datos, la electrificación y la producción vinculada a defensa.
• La región concentra alrededor del 45% de las reservas globales de litio en Chile, Bolivia y Argentina, zona comúnmente conocida como el Triángulo del Litio. El litio es un componente clave en baterías utilizadas en electrónica de consumo, vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento de energía.
• América Latina también es rica en plata, níquel y tierras raras —principalmente en Brasil—, todos insumos que cumplen un papel importante en electrónica avanzada, tecnologías de baterías y semiconductores.

La riqueza en recursos no equivale necesariamente a oferta disponible
Si bien la base de recursos de América Latina adquiere cada vez más valor, contar con reservas no se traduce automáticamente en oferta. Los proyectos mineros suelen enfrentar procesos de permisos lentos, evaluaciones ambientales complejas y aprobaciones regulatorias superpuestas. Estos obstáculos pueden extender los plazos de desarrollo, elevar los costos y dificultar que nuevos proyectos pasen desde la etapa de descubrimiento a la producción.
El desafío no es solo regulatorio. La volatilidad política, la infraestructura insuficiente y la oposición local pueden alterar incluso proyectos bien capitalizados. En algunos casos, la reacción pública adversa ha derivado en cambios de política o cierres de proyectos, reforzando las preocupaciones de las compañías mineras globales respecto de comprometer capital en la región.1 China, en contraste, se ha mostrado más dispuesta a invertir asumiendo estos riesgos, reflejo de la importancia estratégica que asigna a asegurar acceso de largo plazo a minerales críticos.
La ventaja de primer movimiento de China en la carrera por los minerales críticos
Durante su auge de infraestructura a comienzos de los años 2000, China invirtió fuertemente en el sector de materias primas de América Latina, apuntando a países con grandes reservas de cobre, carbón, gas natural, petróleo, uranio y, más recientemente, litio. Esas inversiones no se limitaron a las minas. Las compañías chinas también ayudaron a financiar la infraestructura energética y de transporte necesaria para movilizar recursos desde zonas remotas hacia las cadenas globales de suministro.
Esa inversión temprana le ha otorgado a China una ventaja duradera. Si bien China no domina la extracción global de minerales —su participación global en extracción se ubica solo entre 10% y 30%—, sí cumple un rol desproporcionado en refinación y procesamiento —aproximadamente entre 60% y 70% del total, y cerca de 90% en tierras raras—, la parte de la cadena de suministro donde las materias primas se convierten en insumos utilizables para tecnología, energía y sistemas de defensa. Esa capacidad de refinación ha convertido a China en un actor central en minerales críticos, incluso cuando los minerales se extraen en otros países.
Esa concentración se ha transformado en una preocupación estratégica para Estados Unidos y sus aliados. Asegurar acceso a minerales refinados mediante cadenas de suministro más diversificadas es hoy una prioridad de política pública, lo que está atrayendo una mayor atención de Estados Unidos y Europa hacia América Latina. Para la región, donde cerca del 20% de los minerales extraídos se procesa localmente, este cambio representa una oportunidad que va más allá de la extracción.

Está emergiendo un contexto de políticas más atractivo para la inversión
El caso de inversión también se ve respaldado por un cambio gradual en el entorno de políticas públicas. Después de años de volatilidad inflacionaria, subinversión, presión fiscal y crecimiento desigual, los votantes en varios países de América Latina parecen estar poniendo mayor énfasis en la estabilidad económica, la inversión privada, la seguridad pública y la disciplina fiscal.
Ese cambio ha contribuido a crear un entorno más constructivo para políticas orientadas al mercado en algunas partes de la región. Resultados electorales recientes en países como Bolivia, Honduras, Chile, Costa Rica, Perú y Colombia sugieren un mayor respaldo a gobiernos más enfocados en desarrollo, inversión y estabilidad. La tendencia no es uniforme y la incertidumbre regulatoria sigue siendo un riesgo, pero la dirección general se está volviendo más favorable para los inversionistas, con Brasil como ejemplo de un matiz importante.
La capacidad de Brasil para atraer inversión extranjera bajo el liderazgo del presidente Lula, junto con su creciente relevancia en las cadenas globales de suministro de minerales críticos y energía, demuestra cómo las dotaciones estratégicas de recursos pueden respaldar la inversión incluso cuando persiste la incertidumbre de política pública.
Además, varios gobiernos han señalado:
• Una postura más favorable hacia la minería, incluidos esfuerzos por reducir cuellos de botella regulatorios y agilizar los procesos de permisos. En mercados clave como Chile, ya se están impulsando medidas para acelerar los plazos de aprobación de permisos mineros.
• Mayor protección para los inversionistas y menores impuestos, ambas medidas diseñadas para atraer capital.
• Mayor apertura a fortalecer vínculos con Estados Unidos y otras economías occidentales, ampliando las alianzas estratégicas más allá de China.
El contexto externo también se está volviendo más favorable. A medida que se intensifica la competencia entre Estados Unidos y China, Washington y sus aliados tienen mayores incentivos para profundizar sus vínculos con países latinoamericanos ricos en recursos. Los minerales críticos, la seguridad energética y la diversificación de cadenas de suministro ya no son solo temas comerciales; son prioridades estratégicas.
Aun así, es poco probable que la región se desvincule completamente de China. Para economías latinoamericanas clave, China sigue siendo una fuente relevante de capital, financiamiento de infraestructura y demanda por commodities. Incluso si los gobiernos recientemente electos muestran mayor apertura a alianzas con Estados Unidos y Europa, la mayoría de los países probablemente continuará equilibrando sus relaciones con ambas partes, otorgando a América Latina mayor capacidad de negociación en un mundo que compite por acceder a recursos estratégicos.
Cómo posicionarse frente a la oportunidad
La ventaja de recursos de América Latina no es nueva. La región ha contado históricamente con abundantes reservas de commodities y metales de tierras raras; sin embargo, esas ventajas a menudo se han visto contrarrestadas por volatilidad política, incertidumbre regulatoria, presión fiscal, preocupaciones de seguridad y crecimiento desigual. Estas barreras estructurales, junto con una mayor vulnerabilidad a riesgos cíclicos, han afectado el sentimiento de mercado y finalmente se han reflejado en las valorizaciones: el múltiplo forward promedio de largo plazo del MSCI Latin America Index, de 11 veces, se ubica por debajo de otros grandes índices accionarios, incluidos cerca de 14 veces para MSCI Asia Pacific y MSCI EAFE, y alrededor de 17 veces para el S&P 500.

Sin embargo, el caso de inversión está cambiando. América Latina se está volviendo más relevante para varias temáticas estructurales que probablemente persistirán a través de distintos ciclos de mercado. Al mismo tiempo, una formulación de políticas más proactiva ha contribuido a fortalecer la credibilidad de los bancos centrales y la estabilidad financiera en algunas partes de la región, haciendo que el descuento histórico resulte más interesante allí donde la exposición a recursos está respaldada por marcos de política creíbles y mejores condiciones de inversión.
Equities:
• Las oportunidades de inversión pueden resultar más atractivas cuando la exposición a recursos está acompañada por una mejora en los marcos de política pública.
• El cobre, el litio, las tierras raras y la infraestructura relacionada siguen siendo las áreas de enfoque más claras, mientras que las compañías financieras y vinculadas a infraestructura podrían beneficiarse a medida que se acelere la actividad de inversión.
• Los inversionistas podrían beneficiarse de un enfoque selectivo en compañías y mercados posicionados para capitalizar la creciente demanda por recursos estratégicos.
Crédito:
• La oportunidad es más selectiva en los mercados de crédito.
• Los países que combinan exposición a recursos con marcos fiscales y de política relativamente estables probablemente estén mejor posicionados.
Para los inversionistas, América Latina ofrece exposición a la temática global de infraestructura para IA, sin simplemente aumentar la concentración en acciones tecnológicas globales. En particular, los potenciales motores de demanda van más allá de la IA y también pueden incluir iniciativas de transición energética, gasto en defensa y esfuerzos de diversificación de cadenas de suministro. La clave es la selectividad: los inversionistas deben distinguir entre asignaciones regionales amplias y exposiciones específicas a países, sectores y compañías posicionadas para beneficiarse del respaldo de políticas públicas y de una creciente demanda estratégica.
Reporte elaborado por Magdalena Ocampo, Market Strategist para Principal Asset Management Global Insights Team.
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