¿Qué ha pasado esta semana?
La semana pasada estuvo bastante marcada por la esperada reunión de política monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, a la vez que se producían ciertas novedades en Medio Oriente, en donde lo incierto de la situación mantiene al barril de petróleo transado en Nueva York en niveles cercanos a los US$100. Respecto de esto último, Arabia Saudita y Yemen intercambiaban ataques mientras que las autoridades iraníes presentaban una propuesta a sus pares estadounidenses para poner fin al conflicto que los enfrenta. De acuerdo con diversas fuentes, el fin de la guerra en todos los frentes, así como la liberación de activos de Irán que en este momento se encuentran bloqueados se encontrarían dentro de las condiciones propuestas, sin las cuales, no sería posible avanzar en las negociaciones de paz.
En el plano económico, la reunión de la Reserva Federal de la semana pasada llegaba en un momento de especial incertidumbre para los mercados. Lo anterior se debe no solo a lo que ocurre en Medio Oriente, con la consecuente presión sobre los precios del petróleo y posibles efectos en la inflación que esto pueda generar, sino que también por el nuevo estilo de liderazgo en la Reserva Federal de Kevin Warsh, presidente del ente rector, y que se ha mostrado menos proclive a entregar un guidance respecto de lo que podría venir a futuro para las tasas de referencia en Estados Unidos. Esta ausencia de una guía para lo que podría venir los próximos meses ha llevado a una volatilidad bastante relevante en las expectativas que el mercado tiene para las próximas citas de la Fed.
La existencia de una actividad económica y un mercado laboral extraordinariamente resilientes hace que la autoridad monetaria estadounidense ponga sus ojos sobre la meta inflacionaria. Con cifras que muestran cierta dificultad para que la evolución de precios vuelva a converger hacia el objetivo del 2%, sumado a un discurso por parte Warsh que reafirma constantemente el compromiso de la Fed con esta meta, llevaban al mercado a descontar de manera bastante extendida un alza de tasas de 25 puntos para la cita de la semana pasada. Adicionalmente, y previo a la reunión, dentro del escenario base se consideraban por parte del mismo consenso del mercado, alzas de la misma magnitud para diciembre de este año y marzo del próximo, llegando incluso a ponerse sobre la mesa la posibilidad de otro incremento en la segunda mitad de 2027. Lo anterior hacía que la instancia generara bastante expectación, no solo por la decisión, sino por el tono del discurso y por la actualización del conocido popularmente como “dot plot”, conjunto de proyecciones macroeconómicas realizadas por los mismos miembros de la Reserva Federal, dentro de las cuales figura la propia tasa de política monetaria, lo cual podría dar luz sobre un terreno en el cual ha abundado la incertidumbre los últimos meses.
Teniendo en consideración lo anterior, es que la decisión de incrementar la tasa de referencia en 25 puntos, que como hemos dicho era algo ya bastante descontado, no se llevó la atención del mercado, sino que lo haría tanto la comunicación de ésta como el mencionado “dot plot”. Respecto del comunicado, se hace notar el hecho de que se trata de una decisión que cuenta con la unanimidad de sus miembros y en el cual se recalca la fortaleza de la economía y el compromiso de entregar estabilidad de precios. En cuanto al “dot plot”, éste muestra que la mediana de los encuestados proyecta un alza adicional durante este año, incremento que llevaría a la tasa de referencia a un rango entre 4,00% - 4,25%, nivel en el que se mantendría hasta fines de 2027. Al respecto cabe destacar, que de los 18 miembros que expresaron sus proyecciones, 4 ven un alza adicional hasta 4,25%-4,50% este año y 8 de ellos ven a la tasa terminando 2027 en dicho nivel. La tasa de largo plazo en las mismas proyecciones fue elevada ligeramente hasta un 3,2% desde el 3,1% anterior, en tanto que el crecimiento del producto interno bruto tanto para este año como para el próximo fue levemente corregido al alza. Por su parte, la inflación medida por el índice de precios al gasto en consumo personal subyacente (medida que utiliza la Reserva Federal para medir el cumplimiento de su meta del 2%) para 2026 fue elevada hasta un 3,4% desde el 3,3% anterior, y para 2027 fue mantenida en 2,5%. En su posterior conferencia de prensa, Kevin Warsh comentó que no existe confianza dentro del comité de que la inflación esté convergiendo de manera suficiente hacia la meta del 2%, justificando el alza de tasas, reiterando además, su reticencia a manifestar algún tipo de guía para el futuro de los tipos de interés.
Luego de este evento, las expectativas del mercado reiteraban la posibilidad de alzas adicionales, las cuales podrían darse en diciembre de este año, otra en el primer trimestre de 2027 y además otra durante el segundo trimestre de 2027. En línea con lo anterior, al cierre de la semana pasada el mercado asignaba algo más de un 55% de probabilidad a un alza de 25 puntos incluso para la próxima reunión de octubre, la que se elevaba para la cita de diciembre por encima del 60%. Parte del mercado considera poco probable un alza de tasas en octubre, dada la cercanía de las elecciones parlamentarias en Estados Unidos, existiendo de este modo una mayor convicción para que esto ocurra el último mes del año. Tanto las cifras que se den a conocer durante las próximas semanas, así como la evolución que se pueda apreciar a nivel de la situación geopolítica internacional serán bastante claves a la hora de fijar un escenario base al respecto.
De cara a esta semana, la atención se concentrará el miércoles cuando tanto en Estados Unidos, como en Europa, y también en Japón, se den a conocer cifras de actividad tanto para los sectores de servicios como de manufacturas, caracterizadas por los índices PMI. Por su parte, el día jueves se llevará a cabo una nueva reunión de política monetaria en México.
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