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Valentín Carril
Economista Jefe para Latinoamérica, Ingeniero Comercial y Magíster de la Pontificia Universidad Católica. 30 años de experiencia. Magíster en Economía de la Universidad de Minnesota.

Se recupera la productividad

16 de Mayo 2019 - 10 mins de lectura

Los seres humanos normalmente apreciamos “recibir más por menos”.

Es muy común que las personas piensen que tal o cual producto debiera ser más barato y/o de mejor calidad; mientras que es poco usual ver personas quejarse por ejemplo porque un producto es excesivamente bueno o barato, o de que su sueldo es demasiado alto. 

Lamentablemente este comprensible deseo a menudo choca con la realidad, al final los países no pueden desviar su consumo de su capacidad de producción por montos altos y/o por tiempo ilimitado. ¿Cuáles son las excepciones? Básicamente éstas se producen cuando por diversas razones somos capaces de producir más con los mismos (o menores) recursos. En términos simples la producción de bienes y servicios está limitada por la productividad. Por lo tanto, la forma de satisfacer el deseo natural de obtener “más por menos” de manera generalizada es mejorar la productividad. En términos macroeconómicos la productividad del trabajo se interpreta como el PIB por alguna medición de horas de trabajo o similares, la cual debiera verse aproximadamente reflejada en el PIB per cápita. En los últimos 40 años este último ha pasado desde aproximadamente 30% del PIB per cápita de los Estados Unidos a 40%, un avance muy importante y que muy pocos países han logrado. 

La buena noticia es que de acuerdo a la Comisión Nacional de Productividad (CNP) el año recién pasado ésta creció un 1,3%, el mejor resultado desde 2010 pero más relevante aún la productividad excluyendo minería aumentó un 2,3%, sólo superada por el promedio alcanzado por nuestro país en el quinquenio 1990-1995 e igual a la del quinquenio 2000-2005. La productividad en general es compleja de medir y en la minería la medición es altamente volátil, por lo que la medición sin minería debiera ser un mejor predictor de la posible evolución futura de la productividad total. Por lo tanto, aunque la relación no es exacta, si este crecimiento se mantiene, nuestro PIB per cápita podría crecer aproximadamente un punto y medio más que lo visto en períodos recientes sólo por este factor. Otro elemento importante y en el cual Chile se diferencia de muchos países es que la participación en el mercado laboral es inferior. Si ésta pudiese ser aumentada, permitiría una aceleración aún mayor de nuestro producto per cápita, el cual si bien tiene sus deficiencias, está asociado positivamente a los niveles de calidad de vida. Finalmente, y recordando que nuestra principal preocupación son los mercados financieros, éstos también debieran en el mediano y largo plazo reaccionar positivamente si efectivamente el PIB potencial aumenta, que es un resultado importante de un crecimiento más acelerado de la productividad.

Valentín Carril, Economista Jefe para Latinoamérica.
Opinión de enero de 2019.

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