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Valentín Carril
Economista Jefe para Latinoamérica, Ingeniero Comercial y Magíster de la Pontificia Universidad Católica. 30 años de experiencia. Magíster en Economía de la Universidad de Minnesota.

Los riesgos de una guerra comercial con pronóstico reservado

23 de Abril 2019 - 6 mins de lectura

El mundo está viviendo una escalada de amenazas y medidas en el ámbito del comercio internacional que tiene el potencial de no sólo causar una menor actividad económica a nivel mundial, sino que también de imponer importantes costos de transición.

La economía en general tiene una gran capacidad de adaptación. Las personas y empresas buscan formas, tanto legales, informales, entre otras, para modificar su comportamiento y/o conformación organizacional para de esta manera ajustarse a nuevas normas, leyes y otros factores que afectan la actividad económica. Estos ajustes se pueden producir tanto ante mayores facilidades como ante mayores dificultades para emprender las diversas actividades económicas, pero la transición de cambios en la estructura que los agentes económicos utilizan para organizar sus actividades puede ser muy costosa.

En estos momentos el mundo está viviendo una escalada de amenazas y medidas en el ámbito del comercio internacional que tiene el potencial de no sólo causar una menor actividad económica a nivel mundial, sino que también de imponer importantes costos de transición. De acuerdo al Institute for International Finance, dos tercios de los gerentes de finanzas de Norteamérica y la región de Asia-Pacífico creen que la política comercial de los Estados Unidos (EE.UU.) tendrá un efecto negativo en sus empresas en los próximos seis meses. Si bien no es posible saber exactamente la razón de esta opinión mayoritaria, es razonable pensar que luego de años de creciente apertura comercial y financiera, las estructuras productivas se ajustaron a este ambiente, y el cambio generaría necesariamente altos costos de transición. Dada la expectativa de potenciales impedimentos a las cadenas de logística repartidas por el mundo, algunos de estos cambios ya son evidentes. Un ejemplo es la advertencia de Daimler AG respecto de su esperada reducción en utilidades debido a la guerra comercial. Más grave aún, uno de los consensos más fuertes entre economistas es que la apertura comercial permite mayor eficiencia que el proteccionismo, por lo que no sólo habría costos de transición sino también costos a largo plazo.

Pese a este riesgo, es importante recordar que el resultado final del proceso de negociación en curso es impredecible, lo que obviamente significa que aunque es posible que haya un resultado que perjudique la economía mundial, también podría suceder que finalmente se mantenga una situación como la actual, la que ha mostrado ser muy favorable históricamente; o incluso puede que se produzcan mejoras en términos de mayor apertura, de las cuales ya hay ejemplos menores, tales como la mayor apertura de China a la importación de automóviles.

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