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María Eugenia Norambuena
Gerente General Principal Vida. Ingeniero Civil Industrial Universidad Católica de Chile. 15 años de experiencia. MFA Escuela de Negocios Universidad de Los Andes.

El Ahorro, un hábito desde pequeños

23 de Abril 2019 - 10 mins de lectura

El ahorro no nos seduce, aún cuando sabemos que es muy importante, nuestro subconsciente nos traiciona y el consumo presente pasa a ser más valorado. Es mucho más entretenido hacer algún panorama o comprarse algo que privarse y dejar de hacer algo para ahorrar. Por esto, es muy importante que el ahorro sea un hábito y no una decisión que se deba hacer en cada movimiento.

Los hábitos se aprenden desde que somos muy pequeños, y entre antes se aprendan, más fácil es incorporarlos. Además, una vez que se adquieren, las personas los comienzan a realizar mecánicamente sin cuestionárselo.

En el ahorro es lo mismo, si comenzamos a familiarizarnos con el ahorro desde pequeños, de adultos lo haremos mecánicamente con mucho menos esfuerzo. Estaremos predispuestos a realizarlo. En cambio, si desde niños no se nos enseña a ahorrar, nos será muy difícil apartar una porción de nuestros ingresos para ahorro. Es muy parecido a lo que ocurre con el hábito del estudio. Si los niños en el colegio no se acostumbran a tener un ritmo de estudio, y ojalá a hacerlo todos los días, cuando entren a la universidad se les complicará mucho el panorama, ya que la carga de trabajo y estudio aumenta muchísimo y les costará mucho lidiar con ello.

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Como el hábito es una conducta aprendida, deberemos enseñarles a nuestros niños a ahorrar con constancia hasta que se transforme en un hábito para ellos. Es como enseñar a lavar los dientes: no basta con mostrarles una vez, sino que hay que repetírselo muchas veces y verificar después que lo sigan haciendo periódicamente, hasta que llegue el momento en que ellos lo comiencen a hacer solos sin nuestra ayuda ni nuestro recordatorio.

Existen varias formas de entusiasmar a nuestros niños. Una muy efectiva es fijar un objetivo en conjunto con ellos, por ejemplo, la compra de un juguete, una ida al cine, comprarse un helado u otra cosa que ellos valoren mucho. Luego, es importante que cada vez que reciban algún dinero o, mejor aún, su mesada, calculen cuánto deberían dejar aparte para que en un tiempo razonable consigan su objetivo, y después cada mes separar esa cantidad y mostrarles periódicamente cuánto llevan ahorrado, de manera que vayan viendo su objetivo más cerca.

Cuando son pequeños esos ahorros se pueden ir juntando en un chanchito, pero a medida que van creciendo se puede adquirir algún instrumento de ahorro que además les permita ir teniendo alguna rentabilidad. Además, es bueno que vayan conociendo las distintas opciones que tienen y a medida que vayan madurando se les puede incluir en las decisiones de inversión. Así, además de aprender a ahorrar, irán adquiriendo experiencia y conocimiento para invertir sus ahorros cuando sean adultos.

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No importa si el ahorro es poco o mucho, lo importante es crearles el hábito y que tengan la oportunidad de aprender desde pequeños lo que es ahorrar, para que en el futuro les sea más fácil hacerlo y sean capaces de vencer el consumo presente por un mejor futuro.

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