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Daniela Zecchetto
Gerente de Asuntos Corporativos Principal. Ingeniero Comercial Universidad Católica. 18 años de experiencia.
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Decisiones irracionales

23 de Abril 2019 - 13 mins de lectura

La mente humana es muy compleja. Muchas veces sabemos lo que es bueno para nosotros, sin embargo no hay acciones en consecuencia y tomamos decisiones que a la larga nos perjudican.

Nadie quiere tomar malas decisiones a propósito, pero nos pasa a cada rato. En mi caso, sé que tengo que evitar la carne y el queso porque tengo que bajar el colesterol, pero cada vez que estoy frente a la tabla del aperitivo tengo que hacer un gran esfuerzo y muchas veces me gusta. Si estamos a dieta, sabemos que la torta del cumpleaños no es una buena idea, pero igual la probamos, y para qué hablar del cigarro ... en fin, ejemplos de malas decisiones, algunos mucho más trascendentes que otros, hay muchos.

Y el ahorro no se escapa de esta problemática. No debe existir nadie que quiera que sea malo y seguro todos compartimos que, si lo hiciéramos, mucho más a futuro, sin embargo, nos cuesta mucho implementarlo.

¿Por qué nos pasa esto? Somos personas inteligentes y hemos pensado que cada vez que tomamos una decisión deberíamos pensar en las consecuencias a futuro, pero a veces hacemos cosas de las cuales nos arrepentimos. Esto se debe a que hay muchos aspectos que influyen en el proceso: aprendizajes, emociones, trampas y sesgos que a veces no dejan ver lo realmente importante. Por suerte elegir y tomar decisiones que sean sanas y que nos ayuden a crecer, es un proceso que se puede aprender.

Pero además de nuestros esfuerzos de aprendizaje, la solución para no caer en estos comportamientos absurdos es que las decisiones que tomamos están influidas por aspectos racionales e irracionales y usan técnicas que nos ayudan a no desviarnos del camino. Hoy quiero proponerles una herramienta concreta que funciona y evita las malas decisiones en materia de ahorro, se llama "la fórmula del ahorro".

Como vimos, la mayoría de la gente tiene la intención de ahorrar y lo que hace es recibir su ingreso, con eso pagar los gastos regulares, enfrentar algunos gastos imprevistos, ojalá darse algunos gustos (merecidos después de tanto esfuerzo) y ahorrar lo que la sobra al final del período.

En términos matemáticos la ecuación como ingresos - gastos = ahorro. Conocemos el resultado. La mayoría de las veces no sobra nada y por ende el ahorro es igual a cero. Y tal como nos pasa con la dieta, nos proponemos si o si, el próximo mes, sobreestimando nuestra capacidad de orden y fuerza de voluntad.

La clave está en esta fórmula, el orden de los factores si afectan el producto. En vez de ahorrar lo que sobra a fin de mes, les propongo ahorrar al principio, así que no vamos a estar expuestos a que no tenemos nada para ahorrar.

¿Cómo sería esto? La propuesta es que cuando reciban su sueldo, inmediatamente separen un monto para ahorro. Luego paguen los gastos regulares e imprevistos, y si sobra algo, pueden darse algunos gustos.

En otras palabras la fórmula correcta es: ingresos - ahorros = gastos.

No importa tanto el monto del ahorro, lo importante es que con el tiempo se puede hacer ajustes. Verán cómo casi sin darse cuenta cuenta, irán acumulando un fondo que, en otro escenario, no habrán logrado tener.

Existen en el mercado algunos productos que nos facilitan más aún que la fórmula del ahorro y que cuentan con descuento por planilla. De esta forma, el monto destinado al ahorro nunca llega a sus manos y va directo a la cuenta de ahorro, el riesgo de que se reduzca y lo gaste en vez de ahorrarlo. Ejemplos de este tipo de productos son: la cuenta 2 que ofrecen las AFP y el ahorro en APV, los que tienen el sistema de descuento por planilla y la vez son flexibles y que pueden necesitarse, siempre se pueden suspender y comprar el descuento mensual. fondo acumulado.

Las invitaciones de un ser consciente de que somos humanos y tenemos la madurez de que puede ser en ocasiones nos equivocamos y por eso hay técnicas que nos pueden ayudar a ser consecuentes con nuestras decisiones. Si de verdad quieren ahorrar, ya conocen la fórmula.

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